Río Cinca. Benasque

Ambiente Anciles
Ambiente en las calles de Anciles - 1’06”

Caballos bajando de Cerler
Caballos bajando de Cerler – 1’06”

Campanas Anciles
Campanas en Anciles – 0’35”

Cascada Forau Aiguallut
Cascada en el Forau Aiguallut – 0’50”

Central Hidroelectrica Sesue
Central Hidroeléctrica de Sesué en el río Ésera - 0’45”

Forau Aiguallut
Agua antes de precipitarse y desaparecer por el Forau de Aiguallut - 0’53”

Fuente Guayente
Fuente de Guayente - 0’44”

Interior Iglesia Benasque
Interior Iglesia Benasque - 0’40”

Patues-Mermeladas
Conversación en patués sobre elaboración de mermeladas - 0’57”

Patues Tiempo
Conversación en patués sobre el tiempo y gastronomía - 4’15”

Puente sobre Esera
El río Ésera a su paso por Benasque - 0’32”

Fotos


Ver Benasque en un mapa más grande

Finales de agosto y en Benasque han pensado en una buena forma de decir adiós al verano: unas jornadas gastronómicas en las que varios restaurantes y chefs de la localidad elaboran algunos de sus platos, rodeados por una feria dedicada al buen comer y a las materias primas necesarias. Será por casualidad (o no) que a pocos kilómetros nos encontremos con la Escuela de Hostelería de Guayente.

Ahora el Ésera baja tranquilo y sereno pero todavía son evidentes los efectos de la riada del pasado mes de junio. Queda trabajo por hacer pero están en ello y como nos comentan, no queda más remedio que mirar y seguir para adelante.

Rodeado de tresmiles… ¡Qué más se puede pedir!

La verdad es que cuesta describir en unas cuantas líneas la experiencia de unos días aquí. Aconsejados por algunos amigos nos encaminamos hacia el Forau de Aiguallut. En la Besurta tomamos el autobús que nos acercará al punto de partida más allá de los Llanos del Hospital. En menos de una hora llegamos hasta el Forau, una profunda sima por la cual las aguas, que bajan del Aneto por su cara norte, inician su camino hacia el Atlántico y no hacia el Mediterráneo como podríamos pensar. En el Forau de Aiguallut se filtran y reaparecen en el Valle de Arán por donde llegarán hasta el Garona. El paseo ha sido especialmente bonito, ya que la niebla nos ha acompañado y ha ido jugando con nosotros, enseñándonos el paisaje más lejano y ocultándolo rápidamente. Una vez superado el Forau, sólo durante unos segundos, podemos intuir la presencia del Aneto; aquí la niebla ya ha decidido dejar de jugar definitivamente.

El paisaje es espectacular. Ni más espléndido ni menos que otros valles (cada uno ha de comparar si es que eso es posible) pero sí que es distinto. Al día siguiente, subiendo hacia Cerler, paramos en el mirador que se encuentra a pie de carretera sobre Benasque y las nubes salpican el valle y los picos. En la bajada tenemos que ir a paso lento tras los caballos que están cambiando de valle para agotar los días de verano.

Toca disfrutar de la feria y callejeamos un rato descubriendo bonitos rincones y calles sugerentes. Entramos en la vacía iglesia hasta que un visitante como nosotros la recorre contemplando el interior y haciendo resonar sus pasos. Fuera, unas calles más allá, Lucía nos cuenta brevemente cómo elabora las mermeladas que vende y María Jesús y Manuel nos comentan algo sobre el tiempo y sobre la gastronomía de Benasque. Todos ellos nos hablan en patués.

Hoy toca ya retirada hacia el llano pero no dejamos pasar la ocasión de pasear por la calles de Anciles. Tan cerca de Benasque y tan distinto en cuanto a trasiego de personas; es casi difícil escuchar un ruido, casi ni un sonido… Su tranquilidad es acorde con la belleza de sus casas.

Como contraste a todo lo experimentado hasta ahora, de vuelta a casa, paramos un momento sobre el puente de Sesué y nos acercamos hasta su minicentral eléctrica para aquí sí escuchar el constante zumbido de las turbinas junto al rugir del agua del Ésera recuperando su cauce.

Los audios aquí disponibles son tan distintos como el tranquilo paseo por las calles de Anciles, sus campanas, el Ésera, la iglesia y las gentes de Benasque, los caballos bajando de Cerler en busca de nuevos pastos, el agua tranquila y al momento furiosa cayendo por la cascada que la emboca al Forau de Aiguallut, el suave rumor de la fuente de Guayente o el ruido de la central hidroeléctrica de Sesué.


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